EN 1090 es el conjunto de normas técnicas que hace obligatorio el marcado CE de las estructuras de acero y aluminio destinadas a la construcción: escaleras metálicas, pasarelas, naves industriales, marquesinas o cualquier componente que forme parte de la estabilidad de una obra. La base legal es el Reglamento de Productos de Construcción: hasta el 8 de enero de 2026 fue el Reglamento (UE) n.º 305/2011; desde esa fecha rige el Reglamento (UE) 2024/3110, que lo deroga salvo un grupo de artículos (definiciones, declaración de prestaciones y marcado CE, obligaciones de los operadores económicos y normas armonizadas, entre otros) y los anexos III y V, que siguen vigentes hasta el 8 de enero de 2040 y solo para los productos cubiertos por las normas armonizadas que sigan en vigor (art. 95.8). Mientras la Comisión no sustituya la especificación técnica armonizada correspondiente, la norma de referencia sigue siendo EN 1090-1:2009+A1:2011, que fija los requisitos de evaluación de la conformidad de los componentes estructurales.
El marcado CE bajo EN 1090-1 se obtiene con el sistema de evaluación y verificación de la constancia de las prestaciones (AVCP) 2+. En este sistema, el fabricante ejecuta y documenta el control de producción en fábrica (Factory Production Control, FPC), ensaya las muestras tomadas en fábrica según el plan de ensayos y elabora la documentación técnica; un organismo notificado inspecciona inicialmente la fábrica y el FPC, y después mantiene vigilancia continuada mediante evaluaciones periódicas. El organismo notificado certifica el FPC, no cada pieza fabricada: por eso exige que esté bien documentado y funcione de forma estable, no solo el día de la auditoría. Summum Calidad acompaña la implantación del FPC y la preparación de la auditoría; el certificado lo emite el organismo notificado que el fabricante elija.
Solo EN 1090-1 está armonizada bajo el Reglamento de Productos de Construcción. EN 1090-2 (estructuras de acero) y EN 1090-3 (estructuras de aluminio) no son normas armonizadas en sí mismas, pero EN 1090-1 remite a ellas para fijar los requisitos técnicos de ejecución, y el certificado del organismo notificado debe indicar expresamente qué parte aplica y qué clase de ejecución (EXC1 a EXC4) cubre. La clase de ejecución determina, entre otras cosas, el nivel de calidad exigido a la soldadura conforme a ISO 3834, y de ahí que buena parte del trabajo de implantación de EN 1090 sea, en la práctica, poner en orden el sistema de calidad de la soldadura.
ISO 3834 define tres niveles de exigencia, completo (parte 2), normal (parte 3) y elemental (parte 4), según la complejidad y la responsabilidad estructural de lo que se fabrica. El sistema se apoya en tres piezas que hay que tener resueltas antes de la auditoría: soldadores cualificados conforme a ISO 9606-1, procedimientos de soldadura (WPS) cualificados conforme a ISO 15614-1 y un coordinador de soldadura cualificado conforme a ISO 14731, con autoridad real sobre el proceso y no solo sobre el papel. El control de producción en fábrica puede construirse tomando como base un sistema ISO 3834 o un sistema ISO 9001 ya existente, pero en cualquier caso debe adaptarse específicamente a los requisitos de EN 1090-1.
En España, quien fabrica estructuras metálicas de construcción y las introduce en el mercado sin marcado CE incumple el Reglamento de Productos de Construcción, con independencia de su tamaño. Es habitual que talleres de cerrajería y calderería que llevan años trabajando bien técnicamente no tengan resuelto el marcado CE porque nunca se lo exigió un cliente; el problema aparece cuando entran en una licitación pública o en la cadena de suministro de una constructora grande, donde el certificado EN 1090 es requisito de acceso. Conviene distinguirlo del régimen general de marcado CE (maquinaria, baja tensión, equipos a presión), que gestiona Summum Consultoría: EN 1090 tiene su propio reglamento y su propia norma armonizada, y es Summum Calidad quien lo acompaña de principio a fin.